La impresión principal procede de la altura y la irregularidad de las paredes de roca. Sus superficies están atravesadas por surcos verticales, canales poco profundos, huecos y repisas quebradas situadas a distintas alturas. Estas formas no fueron creadas por un único acontecimiento. Se desarrollaron lentamente bajo la acción del agua y de las condiciones climáticas de la montaña. La lluvia penetra en las fisuras y sigue las líneas débiles de la piedra. La congelación y el deshielo ensanchan esas aberturas, mientras los cambios de temperatura, el viento y la escorrentía siguen desgastando las superficies expuestas. Algunas formaciones pueden parecer torres, costillas o ventanas naturales, aunque todas continúan formando parte de las mismas paredes. Una observación cercana permite distinguir cambios de textura, color y grado de erosión entre distintos tramos de una sola pared.
El agua proporciona una segunda estructura visual al valle. El curso del Andaj-Rud, en las zonas bajas y entre los muros rocosos, produce superficies más oscuras y húmedas que las de las laderas abiertas. Las piedras próximas al cauce pueden ser más lisas o mostrar colores diferentes. Después de la lluvia o durante los periodos de caudal estacional, los huecos bajos pueden conservar humedad. La relación entre el agua y la roca se percibe con claridad donde el cauce se estrecha y las paredes se elevan con mayor inclinación. Incluso cuando el flujo es reducido, las marcas de las superficies muestran que el agua ha cortado, transportado y remodelado materiales durante largos periodos.
La vegetación cambia según la humedad, el refugio y la altura. Plantas pequeñas y arbustos adaptados al clima montañoso crecen en las fracturas de las laderas, en bolsas de suelo y en rincones protegidos. Las áreas cercanas al agua pueden verse más verdes que las caras secas situadas por encima. Esta diferencia no es únicamente estética; revela cómo la geología del valle determina dónde pueden establecerse los seres vivos. La roca expuesta, el hueco sombreado, el sedimento suelto y el suelo húmedo ofrecen condiciones distintas dentro de un espacio relativamente reducido.
Andaj forma parte de la geografía física de Alamut, una región de montañas, valles, cursos de agua y aldeas. Desde el interior del valle, el paisaje se entiende en sentido vertical: el cauce en el nivel inferior, la vegetación en los terrenos protegidos y las paredes rocosas elevándose hacia el cielo abierto de la montaña.
Los pasos estrechos y las superficies inclinadas o mojadas pueden volverse difíciles después de las precipitaciones. Las piedras sueltas, el aumento del caudal y las grietas desconocidas también pueden complicar el desplazamiento. Las rocas deben contemplarse desde rutas estables y reconocibles; la exploración técnica del cañón requiere equipo adecuado y conocimiento local. El carácter del Valle Rocoso de Andaj aparece en la continuidad entre el agua, la piedra modelada por el clima y el relieve montañoso que se reconoce en cada surco, hueco y saliente.